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Resumen de Campo de Criptana

Campo de Criptana es un municipio de la provincia de Ciudad Real, en Castilla-La Mancha, célebre en todo el mundo por los molinos de viento que coronan su sierra y que fueron escenario del episodio más universal de Don Quijote de la Mancha, de Miguel de Cervantes.

Desde 1973, el pintor Takuma Tokunaga —al que más tarde se unió su compañera Yukiko— ha regresado cada verano a este pueblo para pintar sus molinos, sus calles y su paisaje, tejiendo con él un vínculo que suma ya más de cuarenta años. A continuación se recogen cuatro textos, escritos con motivo de distintas exposiciones celebradas en Campo de Criptana (entre ellas la del Museo "El Pósito", en 2017), que dan testimonio de esa relación.

01

Bienvenida del alcalde a la exposición

La universalidad del mundo de las artes va a quedar puesta de manifiesto en la exposición de Takuma Tokunaga y Yukiko Nogami, matrimonio japonés que bien puede ser considerado pareja adoptiva de esta Tierra de Gigantes[1].

Estos artistas han hecho de Campo de Criptana[2] su segunda casa visitándonos desde la década de los 70 cada verano y haciendo que nuestros paisajes se conviertan en protagonistas de sus obras.

De esta manera, nuestro pueblo ha estado presente en importantes exposiciones de estos pintores en Japón lo que los hace merecedores del título de embajadores en tierras niponas porque a través de sus obras han dado a conocer la belleza y la impronta de nuestras calles, monumentos y parajes naturales.

Era de recibo, por tanto, rendir tributo a Takuma y Yukiko con la apertura al público de esta colección en la que nuestros paisajes se fusionan con los de Japón convirtiendo la exposición en una muestra extraordinaria del arte de estos pintores.

Allí descubriremos la sensibilidad de ambos en obras llenas de intimismo[3] y creadas, en la mayoría de los casos, en la soledad de sus escapadas a rincones que incluso para nosotros pueden ser desconocidos.

Ver nuestra realidad a través de los ojos de artistas que han quedado maravillados de nuestra tierra resulta, al menos, muy curioso porque son capaces de captar sensaciones o percepciones que para nosotros pueden pasar desapercibidas.

El poder de la pintura traspasa fronteras y estoy seguro que los visitantes de esta exposición podrán captar a la perfección lo que sus autores iban buscando en el momento de su creación artística.

De esta manera, la luz de las obras les dejará obnubilados, el realismo de la flora autóctona les sorprenderá por su increíble parecido con lo natural, las instantáneas quedarán grabadas en su retina.

Arte y sentimiento de una pareja humilde y sencilla que disfruta de Campo de Criptana desde un punto de vista diferente al que nosotros tenemos.

Un arte que viaja a miles de kilómetros y que nos hace grandes a los ojos de millones de personas que disfrutan de nuestra sierra y nuestros molinos, y que despiertan el interés por visitarnos y conocerlos en persona.

Sigamos, por tanto, acogiendo con los brazos abiertos a estos artistas japoneses que calladamente han sabido ganarse un hueco en nuestros corazones.

Sus obras se han dejado ver en distintos carteles promocionales de varias actividades realizadas por nuestras asociaciones, uniéndose así al tipismo y folclore que nos caracteriza en La Mancha[4].

Estas son las personas que hacen único nuestro pueblo, las que permiten que sigamos marcando la diferencia en la comarca, y las que universalizan nuestras señas de identidad solamente por sentirse enamorados de ellas.

Sus amigos los consideran Don Quijote[5] y Sancho Panza por tierras manchegas, un título que perfectamente encaja para definirlos porque siguen cabalgando año tras año para enfrentarse a nuestros molinos y captar mil y un detalles que nuestra cotidianeidad nos nubla.

Gracias por abrirnos los ojos, gracias por querer tanto a Campo de Criptana.

Disfrute de la exposición.

Explicación de términos y notas culturales
  1. [1] Tierra de Gigantes: Nombre figurado de Campo de Criptana en referencia directa al famoso capítulo de los molinos de viento en el Don Quijote de Cervantes.
  2. [2] Campo de Criptana: Municipio emblemático de la provincia de Ciudad Real (Castilla-La Mancha, España), célebre por sus molinos de viento sobre la sierra.
  3. [3] Intimismo: Estilo pictórico o literario que se centra en la representación de la vida cotidiana, la privacidad del hogar y los sentimientos interiores más profundos.
  4. [4] La Mancha: Extensa comarca natural del centro de España, célebre universalmente por servir de escenario a la obra universal de Miguel de Cervantes.
  5. [5] Don Quijote y Sancho Panza: Pareja protagonista de la novela de Cervantes, que simbolizan el idealismo espiritual y el pragmatismo terrenal respectivamente.

02

Texto del catálogo de la exposición

Takuma llegó a este pueblo, hace cuarenta y cuatro años, como tantos ilustres viajeros siguiendo la huella de Don Quijote y cayó de rodillas ante el paisaje de los molinos.

Compartió amistad con el pintor Francisco Valbuena[6], en las Cuevas de la Pastora Marcela y en el aún santuario blanco de Las Musas, que corona la sierra de los molinos.

Terminó alojado en la parada y fonda del Bar de los Molinos, donde esa Carmen lírica, eterna, sentada en una silla de la plaza, ha mirado siempre al pueblo y también desde su balcón escenario donde yo situaría a su hermana Alfonsa en compañía de los "Vicente", padre e hijo—dando vida a este pueblo.

Takuma lo ha pintado todo, y se lo ha llevado hasta el Japón.

Cuando termina el verano desmonta los lienzos de sus bastidores con la misma veneración que los ha desplegado, les va enrollando hasta el fondo de su maleta.

Vuelan a miles de kilómetros y allí en Kobe[7], su ciudad de origen, portuaria, cosmopolita, al suroeste de Osaka.

Allí le espera ese almacén de arte, donde va depositando cada trozo de esta tierra que se la va llevando como un peregrino que viviese en estado de gracia, este caballero del silencio, apasionado lector y seguidor del Quijote, que lleva viniendo a Campo de Criptana desde el año 1973 cuando descubriese los famosos molinos y el rojo apasionado de las tierras resecas de la meseta que contrastan con el amarillo intenso de los rastrojos, allí, donde agosta el verano en el calor sofocante y el color se derrite sobre este paisaje.

Pero Takuma, no ha venido solo, le ha acompañado hasta en trece ocasiones, su compañera Yukiko, también pintora, quien comparte el mismo cariño por esta tierra y que nos ha traído para esta ocasión, una colección espléndida de nuestra flora autóctona, como son nuestros conocidos "cardos"[8] un homenaje a esa flor singular y sencilla como ellos, que nosotros apenas valoramos.

Hace cuarenta y cuatro veranos que Takuma y Yukiko continúan gastando sus ahorros en este viaje místico, rindiendo homenaje a nuestro pueblo.

Son como unos monjes de la Edad Media, con fervor franciscano[9], con una humildad que no se lleva.

Ellos han sido nuestros mejores embajadores de Campo de Criptana en el Japón y tras ellos, han venido muchos japoneses que no han dejado de visitarnos.

Takuma solo piensa en culminar el sueño de ver toda su obra sobre Campo de Criptana, colgada en un museo de su Kobe natal.

Allí habrá un trozo muy grande de Criptana, estará presente a miles de kilómetros, y cuando se construya ese museo con el que sueña, tendremos un santuario de este pueblo como fruto de una amistad, de un amor soterrado de un japonés que vino a España, enamorado de los ecos del flamenco que le llegaban a través del cine de Estados Unidos y sobre todo del Quijote, que le trajo hasta los molinos de Campo de Criptana.

Aquellos que le hechizaron el día que los descubrió por primera vez desde la ventanilla de un tren en los años setenta.

Hechizo que aún continúa después de tantos años.

Os deseamos que esta exposición sea nuestro pequeño homenaje a una pareja singular, que llegan como las aves en el verano tras doce mil kilómetros de vuelo, solo para pintar nuestra tierra, nuestro pueblo y solo para quedarse un mes entre nosotros.

Explicación de términos y notas culturales
  1. [6] Francisco Valbuena: Reconocido pintor local criptanense con quien Takuma forjó una profunda amistad artística desde sus primeras visitas.
  2. [7] Kobe: Ciudad portuaria e industrial clave de Japón, capital de la prefectura de Hyogo, lugar de residencia y trabajo original de Takuma y Yukiko.
  3. [8] Cardos: Plantas silvestres con espinas típicas de los campos áridos de La Mancha. Convertidas por Yukiko en tema de arte por su belleza austera.
  4. [9] Fervor franciscano: Actitud de humildad, austeridad y amor por la creación inspirada en la orden de San Francisco de Asís.

03

Takuma Tokunaga, el samurái de La Mancha

No eres de Criptana si no sabes... Si no sabes quién es Takuma.

Takuma Tokunaga es nuestro particular samurái[10] de La Mancha.

Otro de los privilegios de haber nacido en nuestro Campo de Criptana es toparte con alguien como este pintor espiritual de pincel fino y trazo minucioso que llegó a nuestro pueblo en 1973 desde Kobe, en aquellos tiempos cuando Franco[11] aún no había muerto.

Takuma, profesor japonés de pintura, inesperadamente convirtió la casa de Carmen, Vicente y Alfonsa en su pagoda manchega, y ahí llega cada verano desde hace 45 años.

Gracias a él la mayoría de los criptaneses descubrimos que los japoneses existían de verdad, eran de carne y hueso, y no malvados soldados en las películas de la II Guerra Mundial.

Si somos lo que hacemos, Takuma es como pinta: un personaje limpio, toda luz, más blanco que la cal, que huye como de un nublado de las sombras y de la oscuridad, y así plasma en cada lienzo paisajes y objetos con vida propia.

Takuma, así como Yukiko, su compañera en la vida y en el arte, se empina desde su caballete para que veamos, a través de su pintura, más allá de lo que percibimos.

Yo mismo descubrí una puerta del taller familiar de Arsenio, mi suegro, cuando la vi reflejada por Takuma en un cuadro.

Don Quijote salió a buscar aventuras, a desfacer injusticias y entuertos, porque quería sentirse vivo.

Nuestro hombre salió de Kobe, va y viene de Japón a España cada año, porque necesita la aventura de sentirse vivo: seguir y seguir como un samurái que nunca se rinde.

Don Quijote sufría con la injusticia ajena y el vacío material y espiritual circundante, y Takuma sufrió las consecuencias de los hombres que se creyeron dioses y convirtieron Japón en un reino de destrucción.

Como Don Quijote, Takuma necesitaba un sueño y su sueño cobra vida en su pintura.

Los cuadros de mi admirado Takuma son la armonía que buscan los budistas[12] con uno mismo y con los demás.

Esa armonía es la que siente quien contempla su obra.

Takuma, el hombre que llegó de Oriente, es un ser afortunado: hoy recibe el reconocimiento de Campo de Criptana porque él, con años de trabajo, nos ha ayudado a descubrir lo que nos rodea.

Tal haces, tal recibes.

Takuma se enfrenta cada mañana con coraje y júbilo al lienzo vacío.

Es su batalla de samurái.

Unas veces sale una tinaja, otras una olla o una puerta desvencijada..... Su katana[13] es su pincel y su yari[14], su lanza, un cardo.

Gracias Takuma.

Explicación de términos y notas culturales
  1. [10] Samurái: Guerrero del Japón feudal. Usado aquí alegóricamente para definir el coraje, la disciplina y la perseverancia artística de Takuma.
  2. [11] Franco: Francisco Franco, dictador español que gobernó desde 1939 hasta su muerte en noviembre de 1975. Se menciona para contextualizar la llegada de Takuma en 1973.
  3. [12] Armonía budista: Concepto zen de paz interior y equilibrio cósmico, reflejado en la serenidad y pulcritud de los cuadros de Takuma.
  4. [13] Katana: Sable tradicional japonés de filo único. En el texto representa el pincel con el que Takuma trabaja.
  5. [14] Yari: Lanza tradicional japonesa. En el texto se compara poéticamente con el tallo del cardo que pinta Yukiko.
  6. [*] Miguel Ángel Mellado: Destacado periodista y escritor español, exdirector adjunto del diario nacional El Mundo. Firmante del texto de reconocimiento al pintor Takuma Tokunaga.

04

Museo "El Pósito" — 45 años de Takuma Tokunaga (2017)

No son muchas las ocasiones que tenemos en España y en Campo de Criptana de disfrutar de la obra y sobre todo de la producción dibujística de Takuma Tokunaga y su mujer que se nos ofrece en esta exposición.

La relación de estos artistas con nuestro pueblo ha sido siempre muy estrecha, aunque hasta la fecha un gran desconocido para muchos.

Takuma tiene una larga andadura profesional con una pintura orientada hacia el expresionismo, pintando el paisaje de nuestra tierra, utilizando el dibujo y el óleo, buscando la luz mediante la impresión, cargado de intimismo y sensibilidad.

Vino a Campo de Criptana hace 45 años y se enamoró de nuestro pueblo y desde entonces viene todos los veranos a pintarlo y a disfrutar de nosotros.

Algunas veces venía con su mujer y otras solo, el tiempo que se quedaba era uno o dos meses de verano. Los primeros años siempre venía con regalos para todos, me encantaban esos regalos que traía. Para mi madre unos abanicos japoneses, para nosotros entonces niños, algún juguete japonés y para mi padre, material de pintura y tabaco, mucho tabaco. Me encantaban esos paquetes de tabaco de Japón con esos diseños tan bonitos.

En los años 70's mi padre tenía un estudio en la sierra de los molinos en el que montó una pequeña barra para invitar a un vino a sus amigos, con el tiempo se fue agrandando y acabó siendo un bar (Cueva de Marcela la Pastora). Por allí apareció Takuma Tokunaga, ese japonés muy delgado con aspecto desgarbado que fumaba mucho y que sin apenas hablar ni una palabra en español se entendió con mi padre perfectamente. El trabajo y la sensibilidad de cada uno les unió y se hicieron muy amigos. Les unía el arte, algo que se transmite por el sentimiento.

Recuerdo que en esos años Takuma venía mucho a ver a mi padre y se iban a localizar juntos rincones de Criptana e incluso pintarlos juntos.

Takuma, cuando vino por primera vez a Criptana, se instaló en el Bar de los molinos, pequeña pensión hotel que por aquel entonces dirigían Vicente y Carmen. En seguida se hizo querer, tanto que al final era y es uno más de aquella gran familia.

Siempre recordaré a Takuma solitario, buscando rincones y paseando por las calles de nuestro pueblo para después verlo cargado de su caballete y su maleta de pintor y ponerse a pintar durante días esos rincones.

Takuma es una persona sincera, alegre, silenciosa, de pocas palabras, llena de sensibilidad, fuerza y elegancia, como su pintura.

Ahora quería decir eso y más, pero, que cada uno disfrute de esa sinceridad mirando, viendo, imaginando...

Textos recopilados con motivo de las exposiciones de Takuma y Yukiko Tokunaga.